Comentarios post elecciones
Ya concluida
la resaca de los resultados de las elecciones, y con los números definitorios
en la mano, nos encontramos con la elección más reñida, líquida e indefinida de
la historia tras la vuelta de la democracia. Paridad entre los bloques
políticos en el Congreso, en ambas cámaras. Las primeras mayorías en la
elección presidencial, con apenas dos puntos de diferencia, y con menos de
treinta puntos cada una, nos colocan ante el más incierto de los escenarios
posibles.
Si
miramos la elección presidencial de 2017, en primera vuelta votó un total de 6.703.327
personas. Y en segunda, ese número aumentó a 7.032.523 votantes. En primera
vuelta, los candidatos de centroderecha, derecha y extrema derecha, Goic,
Piñera y Kast obtuvieron en conjunto 49.67 puntos; y los candidatos de izquierda
y centroizquierda, Guillier, Sánchez, Navarro, Enríquez-Ominami y Artés,
obtuvieron la suma de 48.79 puntos.
En
segunda vuelta, aumentó el número de votantes comparativamente en 329.196
personas, Si comparamos el total de la centroizquierda en primera vuelta con el
total de Guillier en segunda, el número de votantes disminuyó; en cambio, el
electorado de Piñera aumentó porque fueron muchas más personas a votar por él.
El electorado nuevo fue de un millón de personas aproximadamente, la diferencia
entre los universos reales corresponde a gente que fue en primera vuelta, pero
no fue a votar en la segunda, lo que perjudicó notablemente las aspiraciones de
la centroizquierda.
¿Qué
podemos extraer de las diferencias de votos en la elección que dio por ganador
a Sebastián Piñera?
Algunas
conclusiones que se pueden transpolar a la elección actual: la centroizquierda
se quedó en casa. El aumento de votantes que fue solo en segunda vuelta
correspondió a electorado de Piñera, y que las sumas de primera vuelta no
pueden ser definitorias.
Se
dice que, y con razón, que el ganador de la primera vuelta gana la segunda, y
así ha sido hasta hoy. Pero, la diferencia de Kast y Boric es mínima, es casi
un empate técnico.
El sujeto despreciable
Kast representa
exactamente eso, un sujeto que es despreciable. Si lo caricaturizáramos, la
imagen perfecta sería la del Señor Burns de The Simpsons. Un tipo que es
malvado, macabro, con tintes ocultistas y maquiavélicos. ¿Ya dije detestable?
Por la
simbolización de Kast, no es difícil atacar sus atributos que casi no tiene
positivos. Solo el orden y la sensación de gobernabilidad.
De
hecho, el diseño de su campaña fua hablarle a la derecha democrática con el
slogan “atrévete”, es decir, los invitó a salir del closet, porque aceptar que
se iba a votar por Kast, era votar por un sujeto despreciable, un acto muy mal
visto. Como si los alemanes reeligiesen a Hitler 10 años después del fin de la
segunda guerra. En resumen, un acto vergonzoso.
El discurso de Boric.
Si hay
algo en lo que afortunadamente Boric debe cambiar, es en su discurso. Ayer
analizábamos en el streaming que, a las necesidades post materiales, Boric debe
bajarle tres cambios en la segunda vuelta. Debe escuchar al electorado que no
lo prefirió, ese votante del norte que prefirió a Parisi por la crisis
migratoria, o al votante del sur que prefiere sus tradiciones y se siente
amenazado por la perspectiva de género, los colectivos LGTB y los feminismos. Y
ojo, estos movimientos son esenciales y requieren una atención preferente en un
eventual gobierno de Boric, pero la izquierda debe asumir que su error más
grave, es que no ha sido capaz de bajar estos temas de las universidades, en
donde se discute y lo adquiere el nuevo estudiantado, versus el pueblo llano
que aprende de política viendo matinales y sus máximos referentes intelectuales
son Julio César y la Monse.
Entonces,
Boric debe apropiarse de los temas que, si les importan a las personas, y no
digo que la perspectiva de género no sea importante, pero el pueblo llano no la
entiende, y por lo tanto, la deshecha.
El votante de Kast sabe que votar por el candidato de extrema derecha es un acto ominoso, pero después de tantas protestas, portonazos, delincuencia y narcotráfico, quiere un poco de paz. Si Boric es capaz de ofrecer esa paz, el votante de Kast obtendrá lo que desea sin tener que asumir el oprobio de votar por tal personaje detestable.
El factor PC
A
quienes nos dedicamos a la historia, la política y la economía, sabemos que el
Partido Comunista es un partido político con auténtica vocación democrática.
Nunca apoyó un golpe de Estado, y cuando fueron gobierno con Allende rechazó la
vía armada para sostener el gobierno de la Unidad Popular previo al Golpe de
Estado. Siempre han sido excesivamente respetuosos de la institucionalidad y la
democracia en Chile, aunque pecan de exceso de ímpetu al apoyar dictaduras como
la cubana, la venezolana o la de Nicaragua, lo que impide que la gente pueda
ver los atributos democráticos del partido.
También
sabemos que desde 1989, los partidos comunistas del mundo abandonaron la
izquierda dura, y migraron a posiciones de centroizquierda, como la
socialdemocracia, y en términos económicos, dejaron de lado el socialismo para
abrazar el keynesianismo, que es una forma de capitalismo con alguna
intervención estatal.
En
otras palabras, el Partido Comunista Chileno, de comunista, tiene solo el
nombre. Pero ese nombre le pesa y es la gran razón de las campañas del terror
anticomunistas de la DC y la Derecha. Por eso el profesor Artés los trata de
amarillos.
Boric
debe invisibilizar al Partido Comunista de forma tal que pueda incorporar a
nuevos votantes de centro a su proyecto, votantes que son receptivos de las
campañas anticomunistas y que creen que son ciertas.
Probablemente
la DC exija la salida del Partido Comunista del eventual gobierno de Boric para
manifestar su apoyo al proyecto.
Boric
ya ha empezado a dar señales en esta dirección al decir que Jadue no formará
parte de su gobierno.
El
riesgo es el quiebre de Apruebo Dignidad.
La Convención Constituyente
Es la
gran baza de Boric, Apruebo Dignidad es el conglomerado político más fuerte
dentro de la Convención, y gracias a la estridencia y las campañas de
desinformación de la derecha, la gente cree que solo se han subido los sueldos
y que no han trabajado nada, restando apoyos de la ciudadanía al proceso
constituyente. Antes de la segunda vuelta, la Convención debe ser capaz de
mostrar resultados rápidos a la ciudadanía, aprovechando que la derecha no
tiene poder de veto. Bassa o Loncón, deberían salir a decir a una rueda de
prensa que están incorporando el derecho a la salud o a la vivienda a la nueva
constitución, y eso seguido de un llamado de Boric a defender los derechos en
las urnas.
Si la
convención en cambio dice que habrá un nuevo sistema de pensiones distinto a
las AFPs, rápidamente, Boric debe decir que Kast es el candidato de las AFPs y
endosarle las cargas negativas que el candidato de extrema derecha de por sí ya
posee.
También
debe aislar el efecto Rodrigo Rojas Vade de la constituyente, ya que el
desastre de la Lista del Pueblo se interpretó como un problema propio de la
izquierda. La gente no entiende que la Lista del Pueblo no es Apruebo Dignidad
o que el 80% de las asignaciones de la Convención, el gobierno de Piñera ya las
había gastado antes de que esta comenzara a sesionar siquiera.
El enfrentamiento personal
Los
atributos negativos de Kast son evidentes y Boric debe atacarlo en esos puntos.
Kast no creía en su propio programa, las razones las explicamos en la entrada
anterior del blog, y explotó en el debate de Anatel anterior a las elecciones.
Boric
debe ser capaz de llevar a Kast a situaciones que son nefastas de su programa
de gobierno, pero que le importen a la ciudadanía, tales como el derecho a la
vivienda, o el derecho a la salud o la educación. Debe atacar y ponerlo contra
las cuerdas con las temáticas de las AFPs, las ISAPRES, horas de la semana
laboral, y otros derechos laborales. No hay que atacarlo con el fascismo,
porque eso a la gente no le importa, lo que le importa es saber si la
constitución garantizará el derecho a la vivienda o las pensiones futuras.
Cierre
Hay
que evitar a como dé lugar que el votante de centroizquierda se quede en su
casa como en el balotaje entre Piñera y Guillier, y hay que contar con que se
incorporarán nuevos votantes de derecha apoyando a Kast.
¿Cómo
le hablamos al votante de Parisi?
El
votante de Parisi es a la política lo que el terraplanista es a la geografía.
Un tipo anti-establishment, que no se identifica ni con izquierda ni con
derecha, antipolítico y de escasa formación intelectual (puede ser
universitario, pero con un perfil más técnico que académico). Se informa
principalmente en Facebook, en grupos tipo feria de las pulgas, lejos del
elitismo de Twitter, y, por lo tanto, no es considerado por las grandes
campañas de big data. Es más parecido al Hill Billy y al red neck que votó por
Trump, que a un votante tradicional de izquierda.
Parisi
habló directamente en contra de la migración venezolana y acusó al gobierno de
ese país de un complot en contra de Chile, con mensajes y efectistas, como los
que consume la población despolitizada de Chile, y eso, aunado al pensamiento
del minero, le generó los apoyos necesarios en el norte de Chile.
Probablemente
este votante no vaya a la segunda vuelta. O, apoye derechamente a Kast, que al
igual que Parisi, también basó su campaña en el populismo y en la retórica antiinmigración.
El
panorama es complejo y difícil. Pero es esto, o arriesgarnos a que la
Convención Constituyente fracase, porque con Kast en el gobierno, las
probabilidades del boicot y obstrucción a las funciones de la Convención suben
exponencialmente. O que se use toda la maquinaria estatal para que se rechace
en el plebiscito de salida.
Profesor de historia y geografía.
Licenciado en educación.
Contador general.





