lunes, 22 de noviembre de 2021

Comentarios post elecciones.

 

Comentarios post elecciones

Ya concluida la resaca de los resultados de las elecciones, y con los números definitorios en la mano, nos encontramos con la elección más reñida, líquida e indefinida de la historia tras la vuelta de la democracia. Paridad entre los bloques políticos en el Congreso, en ambas cámaras. Las primeras mayorías en la elección presidencial, con apenas dos puntos de diferencia, y con menos de treinta puntos cada una, nos colocan ante el más incierto de los escenarios posibles.

Si miramos la elección presidencial de 2017, en primera vuelta votó un total de 6.703.327 personas. Y en segunda, ese número aumentó a 7.032.523 votantes. En primera vuelta, los candidatos de centroderecha, derecha y extrema derecha, Goic, Piñera y Kast obtuvieron en conjunto 49.67 puntos; y los candidatos de izquierda y centroizquierda, Guillier, Sánchez, Navarro, Enríquez-Ominami y Artés, obtuvieron la suma de 48.79 puntos.




En segunda vuelta, aumentó el número de votantes comparativamente en 329.196 personas, Si comparamos el total de la centroizquierda en primera vuelta con el total de Guillier en segunda, el número de votantes disminuyó; en cambio, el electorado de Piñera aumentó porque fueron muchas más personas a votar por él. El electorado nuevo fue de un millón de personas aproximadamente, la diferencia entre los universos reales corresponde a gente que fue en primera vuelta, pero no fue a votar en la segunda, lo que perjudicó notablemente las aspiraciones de la centroizquierda.

¿Qué podemos extraer de las diferencias de votos en la elección que dio por ganador a Sebastián Piñera?

Algunas conclusiones que se pueden transpolar a la elección actual: la centroizquierda se quedó en casa. El aumento de votantes que fue solo en segunda vuelta correspondió a electorado de Piñera, y que las sumas de primera vuelta no pueden ser definitorias.

Se dice que, y con razón, que el ganador de la primera vuelta gana la segunda, y así ha sido hasta hoy. Pero, la diferencia de Kast y Boric es mínima, es casi un empate técnico.

 

El sujeto despreciable

 

Kast representa exactamente eso, un sujeto que es despreciable. Si lo caricaturizáramos, la imagen perfecta sería la del Señor Burns de The Simpsons. Un tipo que es malvado, macabro, con tintes ocultistas y maquiavélicos. ¿Ya dije detestable?

Por la simbolización de Kast, no es difícil atacar sus atributos que casi no tiene positivos. Solo el orden y la sensación de gobernabilidad.

De hecho, el diseño de su campaña fua hablarle a la derecha democrática con el slogan “atrévete”, es decir, los invitó a salir del closet, porque aceptar que se iba a votar por Kast, era votar por un sujeto despreciable, un acto muy mal visto. Como si los alemanes reeligiesen a Hitler 10 años después del fin de la segunda guerra. En resumen, un acto vergonzoso.

 

El discurso de Boric.

 

Si hay algo en lo que afortunadamente Boric debe cambiar, es en su discurso. Ayer analizábamos en el streaming que, a las necesidades post materiales, Boric debe bajarle tres cambios en la segunda vuelta. Debe escuchar al electorado que no lo prefirió, ese votante del norte que prefirió a Parisi por la crisis migratoria, o al votante del sur que prefiere sus tradiciones y se siente amenazado por la perspectiva de género, los colectivos LGTB y los feminismos. Y ojo, estos movimientos son esenciales y requieren una atención preferente en un eventual gobierno de Boric, pero la izquierda debe asumir que su error más grave, es que no ha sido capaz de bajar estos temas de las universidades, en donde se discute y lo adquiere el nuevo estudiantado, versus el pueblo llano que aprende de política viendo matinales y sus máximos referentes intelectuales son Julio César y la Monse.



Entonces, Boric debe apropiarse de los temas que, si les importan a las personas, y no digo que la perspectiva de género no sea importante, pero el pueblo llano no la entiende, y por lo tanto, la deshecha.



El votante de Kast sabe que votar por el candidato de extrema derecha es un acto ominoso, pero después de tantas protestas, portonazos, delincuencia y narcotráfico, quiere un poco de paz. Si Boric es capaz de ofrecer esa paz, el votante de Kast obtendrá lo que desea sin tener que asumir el oprobio de votar por tal personaje detestable.


El factor PC

 

A quienes nos dedicamos a la historia, la política y la economía, sabemos que el Partido Comunista es un partido político con auténtica vocación democrática. Nunca apoyó un golpe de Estado, y cuando fueron gobierno con Allende rechazó la vía armada para sostener el gobierno de la Unidad Popular previo al Golpe de Estado. Siempre han sido excesivamente respetuosos de la institucionalidad y la democracia en Chile, aunque pecan de exceso de ímpetu al apoyar dictaduras como la cubana, la venezolana o la de Nicaragua, lo que impide que la gente pueda ver los atributos democráticos del partido.

También sabemos que desde 1989, los partidos comunistas del mundo abandonaron la izquierda dura, y migraron a posiciones de centroizquierda, como la socialdemocracia, y en términos económicos, dejaron de lado el socialismo para abrazar el keynesianismo, que es una forma de capitalismo con alguna intervención estatal.

En otras palabras, el Partido Comunista Chileno, de comunista, tiene solo el nombre. Pero ese nombre le pesa y es la gran razón de las campañas del terror anticomunistas de la DC y la Derecha. Por eso el profesor Artés los trata de amarillos.

Boric debe invisibilizar al Partido Comunista de forma tal que pueda incorporar a nuevos votantes de centro a su proyecto, votantes que son receptivos de las campañas anticomunistas y que creen que son ciertas.

Probablemente la DC exija la salida del Partido Comunista del eventual gobierno de Boric para manifestar su apoyo al proyecto.

Boric ya ha empezado a dar señales en esta dirección al decir que Jadue no formará parte de su gobierno.

El riesgo es el quiebre de Apruebo Dignidad.

 

La Convención Constituyente

 

Es la gran baza de Boric, Apruebo Dignidad es el conglomerado político más fuerte dentro de la Convención, y gracias a la estridencia y las campañas de desinformación de la derecha, la gente cree que solo se han subido los sueldos y que no han trabajado nada, restando apoyos de la ciudadanía al proceso constituyente. Antes de la segunda vuelta, la Convención debe ser capaz de mostrar resultados rápidos a la ciudadanía, aprovechando que la derecha no tiene poder de veto. Bassa o Loncón, deberían salir a decir a una rueda de prensa que están incorporando el derecho a la salud o a la vivienda a la nueva constitución, y eso seguido de un llamado de Boric a defender los derechos en las urnas.

Si la convención en cambio dice que habrá un nuevo sistema de pensiones distinto a las AFPs, rápidamente, Boric debe decir que Kast es el candidato de las AFPs y endosarle las cargas negativas que el candidato de extrema derecha de por sí ya posee.

También debe aislar el efecto Rodrigo Rojas Vade de la constituyente, ya que el desastre de la Lista del Pueblo se interpretó como un problema propio de la izquierda. La gente no entiende que la Lista del Pueblo no es Apruebo Dignidad o que el 80% de las asignaciones de la Convención, el gobierno de Piñera ya las había gastado antes de que esta comenzara a sesionar siquiera.

 

El enfrentamiento personal

 

Los atributos negativos de Kast son evidentes y Boric debe atacarlo en esos puntos. Kast no creía en su propio programa, las razones las explicamos en la entrada anterior del blog, y explotó en el debate de Anatel anterior a las elecciones.

Boric debe ser capaz de llevar a Kast a situaciones que son nefastas de su programa de gobierno, pero que le importen a la ciudadanía, tales como el derecho a la vivienda, o el derecho a la salud o la educación. Debe atacar y ponerlo contra las cuerdas con las temáticas de las AFPs, las ISAPRES, horas de la semana laboral, y otros derechos laborales. No hay que atacarlo con el fascismo, porque eso a la gente no le importa, lo que le importa es saber si la constitución garantizará el derecho a la vivienda o las pensiones futuras.

 

Cierre

 

Hay que evitar a como dé lugar que el votante de centroizquierda se quede en su casa como en el balotaje entre Piñera y Guillier, y hay que contar con que se incorporarán nuevos votantes de derecha apoyando a Kast.

¿Cómo le hablamos al votante de Parisi?

El votante de Parisi es a la política lo que el terraplanista es a la geografía. Un tipo anti-establishment, que no se identifica ni con izquierda ni con derecha, antipolítico y de escasa formación intelectual (puede ser universitario, pero con un perfil más técnico que académico). Se informa principalmente en Facebook, en grupos tipo feria de las pulgas, lejos del elitismo de Twitter, y, por lo tanto, no es considerado por las grandes campañas de big data. Es más parecido al Hill Billy y al red neck que votó por Trump, que a un votante tradicional de izquierda.

Parisi habló directamente en contra de la migración venezolana y acusó al gobierno de ese país de un complot en contra de Chile, con mensajes y efectistas, como los que consume la población despolitizada de Chile, y eso, aunado al pensamiento del minero, le generó los apoyos necesarios en el norte de Chile.

Probablemente este votante no vaya a la segunda vuelta. O, apoye derechamente a Kast, que al igual que Parisi, también basó su campaña en el populismo y en la retórica antiinmigración.

El panorama es complejo y difícil. Pero es esto, o arriesgarnos a que la Convención Constituyente fracase, porque con Kast en el gobierno, las probabilidades del boicot y obstrucción a las funciones de la Convención suben exponencialmente. O que se use toda la maquinaria estatal para que se rechace en el plebiscito de salida.


Ricardo Meza Ibacache. 
Profesor de historia y geografía. 
Licenciado en educación. 
Contador general.

sábado, 20 de noviembre de 2021

Triálogos al cierre de campaña.

 

Análisis de las elecciones del 21 de noviembre de 2021


Luego de las primarias, y teniendo más claro el panorama político de cara a las elecciones presidenciales de este domingo 21 de noviembre, como Tríalogos Subalternos hemos analizado el quehacer político semanalmente, desmenuzando programas, declaraciones, campañas, debates, etc. 

La importancia del momento histórico que atravesamos como país, en el que no sólo está en juego quien gobernará los próximos cuatro años, sino que quien sea el próximo mandatario o mandataria, tendrá la tarea de poner en marcha la nueva constitución, nos ha motivado a realizar los últimos comentarios acera de quienes se postulan al sillón presidencial.


El niño árbol

Gabriel Boric

Nunca fue santo de mi devoción. Probablemente nunca lo sea. Pero ahí está, y es el único que ofrece cuidar el germen del futuro, quizás lo único que importa a estas alturas: la nueva constitución.

Su campaña en primera vuelta fue la del joven aspirante  agresivo que debía demostrarse como alternativa a ese enorme monstruo político que es Jadue, y se encontró con el más inesperado de los triunfos, incluso para él.

En la campaña, debió administrar el enorme capital político que significó la alta participación de Apruebo Dignidad en primarias, y su privilegiada posición en la convención, lográndose con relativo éxito.

Siendo muy inteligente, logró leer el atributo buscado por la ciudadanía gracias a la sensación de corrupción desatada, el atributo ético.

Y el mayor ejemplo de ello, es el sacrificio que hizo de Karina Oliva, quizás la carta más segura para llegar al senado de su colectividad.

Mientras Apruebo Dignidad mantenga el baremo que ha escogido para diferenciarse de la derecha y de la centro izquierda,  la moral y la ética, serán una coalición política que encabece los nuevos tiempos. Cuando lo abandonen, será su fin.

El votante de Boric: adultos y adultos jóvenes con acceso a la educación superior. Somos quienes pudimos estudiar después de la revolución pingüina de 2006 y la revolución estudiantil de 2011, ya que el acceso y financiamiento a la educación superior cambió tras estos eventos y por fin los hijos de los excluidos pudimos estudiar.

Se trata de las personas que salieron a marchar en 2019, y tienen plena consciencia que la constitución del 80 es el último de los horrocrux neoliberales, y que la nueva constitución debe asegurar un estado de Bienestar de corte socialdemócrata y cambiar la matriz productiva agroexportadora a una que cree productos de valor agregado, invirtiendo en I+D.

Planta árboles, es vegano, y carretea en Plaza Ñuñoa.


El tipo que no está de acuerdo con su programa

José Kast

José Kast nunca quiso ser presidente, nadie lo esperaba, ni siquiera él. Lo que si buscaba, era convertirse en una alternativa real para disputar el control de la derecha a Sebastián Piñera, quien la manejaría a través de Sebastián Sichel.

Y gracias a los errores de cálculo de Sichel, Kast se convirtió en una alternativa real, no sólo de encabezar a la derecha durante el próximo cuatrienio, sino que de ponerse la banda presidencial y llegar a La Moneda.

Por eso su programa presidencial es tan débil, porque nunca aspiró a ganar la elección. Por eso, cuando Mosciatti se refiere al programa de Kast como “hecho por un escolar", fue el comienzo de su caída, que puede ser una anécdota de 4 puntos en las elecciones, o un descalabro de 10 o 15 puntos que revivan a Sichel.

Todo ese nerviosismo quedó patente en el último debate, en donde Macarena Pizarro y Gabriel Boric hicieron todo el país se diera cuenta que Kast no manejaba su propio programa de gobierno.

Creo que llega, junto con Boric, al balotaje. Aunque todo es tan líquido que no me atrevo a firmarlo.

El votante de Kast: es el evangélico que solo le interesa el sexo de forma negativa; el nostálgico de la dictadura militar; el tipo de baja educación que no tiene las herramientas cognitivas para discernir una noticia verdadera de una fake new; es el neo-yanacona, de extracción popular baja y media pero que a toda costa defiende los intereses de la élite: el empresario que ve en Kast que seguirá usufructuando del Estado para asegurar ganancias mal habidas; el inocente e ingenuo anarco-capitalista, que quiere acabar con el Estado mientras el gran empresariado lo secuestra para asegurar sus ganancias mal habidas.

En resumen, gente cuya felicidad se basa en hacer infelices a los demás.


El tema de la (in)gobernabilidad

Yasna Provoste Campillay

El problema en este caso no es Provoste en sí, quien ha jugado un papel discreto en la carrera presidencial, sino la coalición que la respalda. Su programa, no es un mal programa, pero peca de ser demasiado progre para el sector que representa. Por un lado la DC ha sido una permanente piedra de tope en el avance de las políticas que van en pro de los derechos de las mujeres, la comunidad LGBTIQA+, de la clase trabajadora, alineándose con la derecha en estas temáticas y en la defensa de los intereses de los grandes empresarios. Por otro lado, ella y su sector representan la vieja política, donde abundan los mismos nombres que hemos escuchado desde antes de la vuelta a la democracia. Dinosaurios políticos de los que la gente se cansó.

Yasna Provoste se consolidó como la carta presidencial de la centroizquierda luego de la puñalada que su sector le dio a quien había sido elegida por los militantes, Ximena Rincón. Esto es como cuando una mujer conoce a un hombre que está en una relación y éste le es infiel a su pareja con ella, si esa joyita de varón termina su relación luego de haber empezado otra, esa nueva mujer no puede esperar que no haga lo mismo con ella. La puñalada a Yasna ocurrió en forma de rechazo al 4° retiro. Si bien ella públicamente manifestó su apoyo a la iniciativa, no tuvo el peso necesario para alinear a su sector y conseguir los votos necesarios para su aprobación, lo que impidió que pudiera capitalizar en votos su actuación en el senado.

El votante de Provoste: logrará concentrar a esa porción de la centroizquierda que añora los gobiernos de la Concertación y que intentó hacer cambios “a la medida de la posible” para enamorarse del modelo neoliberal y profundizarlo.

Se toma sus copetes en el Liguria cantando a Inti Illimani mientras rotea a los pobres.


(8) Quiero tener un millón de amigos (8)

Sebastián Iglesias Sichel


Sebastián Sichel es un actor político del partido que representa, dependiendo del partido al que se adhiera.

Entiende la política como un trabajo y los partidos políticos y sus coaliciones, como unidades de negocios. Va a desempeñar su trabajo, independiente del partido al que le toque gobernar. 

Sebatián Sichel no es un ejemplo de un pobre que sufrió y que, mediante mucho esfuerzo, logró llegar a donde quería. El no es el ejemplo de la meritocracia.

Tampoco representa la gente que está aburrida de la burocracia del estado. Hay que dejarlo claro; Sichel es un político y pertenece a otra casta.

Precisamente, esa es la forma en la que ve la política la derecha: como una herramienta para controlar a la población que no estorbe a la productividad de nuestra economía descarnada.

La fuerza para decir que todo debe cambiar, excepto el modelo mismo, es lo que gusta a la población que sabe que las cosas deben ser distintas en este escenario, pero quiere conservar las desigualdades económicas y los privilegios de quienes son más ricos.

Sichel es la apuesta de la derecha que quiere recobrar gobernabilidad. 

En realidad, Sichel es un buen actor. Sabrá representar el papel que el poder le ordene, pero no el poder popular. 

El poder económico. Ese es el que le interesa.

El votante de Sichel: votará por él esa porción de la derecha que se siente incómoda con los discursos impresentables e indefendibles de Kast. Lamentablemente, la gente con cierto sentido del pudor y la vergüenza es la menos en ese sector. Que esto último lo diga Evópoli, que nació para crear una derecha liberal – liberal y diferenciarse de la UDI y ahora comprometen el apoyo a Kast. Metieron todos sus principios en el saco del olvido porque solo les interesa seguir siendo gobierno.

Si es hombre, va a la oficina con pantalones beige dockers y camisas celestes arrow, y si es mujer, es inconfundible por la anorexia y el koleston ultra rubio. Vive al lado de las poblaciones que odia, pero como su conjunto dice “lomas de”, “alto de”, o “condominio”, piensa que pertenece a esa élite que los desprecia.

 A ambos no se les entiende nada gracias a la forzada papa en la boca con la que hablan.


El Hijo Rojo



Eduardo Artés es un hombre de otro tiempo. Un nostálgico maoísta. Vive  en un mundo en donde la Unión Soviética existe, o China aún no reformula su sistema económico con el Capitalismo de Estado.

Como todo hombre anclado en el pasado, no sabe hablarle a las personas de este tiempo. Su mensaje se circunscribe a quienes son como él, a sus adeptos. Para ellos es su mensaje, aquellos que se denominan como "la verdadera izquierda", y se sienten su reserva moral.

Claramente, tiene cero posibilidad de competir en el mundo real, su campaña es testimonial, porque no quiero pensar que es anecdótica.

El votante de Artés: amarillea a todo el mundo, y juega medir quien la tiene más roja. Aún no se dan cuenta que la Guerra Fría terminó.

Su lema es “yo soy la verdadera izquierda”.


Hombre muerto caminando


MEO


¿Por qué MEO, que probablemente tuvo los mejores desempeños en los debates, no le ganará ni a Parisi?

MEO es un tipo preparado, asesora a presidentes latinoamericanos, se mueve en las más altas esferas de la política latinoamericana. Ese es su negocio.

Pero MEO no es nada más que él mismo, su proyecto político nace y muere con él. ¿Quién acompaña a MEO? Exacto.

Votar por él, es perder el voto. Si se fijan, está vez ni siquiera Karen está a su lado.

El votante de Marco Enríquez-Ominami: ¿Alguien votará por MEO?


Terraplanismo electoral

Franco Parisi

El centro político se volvió antipolítico (diferente a ser apolítico). Tiene una rabia, un odio hacia lo político que lo único que quiere es votar por un candidato que exprese de forma manifiesta ese odio hacia lo político. 

Ese candidato es Parisi, que, desde la derecha económica, se vende como el mesías antipolítico que aúna ese sentimiento de odio hacia lo político. 

Al votante de Parisi, no le importa que Parisi plantee ideas de la derecha económica, de hecho lo ignora de forma supina. Tampoco le importan los aspectos éticos del candidato como los temas judiciales pendientes con su propia familia o con el colegio que administraba (fuerza colegas docentes), solo le importa que desde el discurso, Parisi le pega a los políticos. Y sólo desde el discurso, porque Parisi desea sentarse a la mesa de los políticos, por algo ha sido permanente candidato.

El votante de Parisi, es irracional, solo quiere vomitar odio a la clase política. Sigue fielmente a su líder, que es un candidato meme o un holograma. Su comportamiento es similar al miembro de una secta cuando su pastor o su gurú es atacado.

Parisi sacará entre 5 y 8 puntos. Los que serán determinantes en segunda vuelta para definir si Boric cuida a la nueva constitución o Kast la hostiga.

La educación cívica y ciudadana en las épocas de Pinochet y la Concertación fue tan asquerosamente mala, que nos jugamos el futuro de forma incierta por esta suerte de terraplanismo electoral que representa Franco Parisi.

El votante de Franco Parisi: Es el equivalente en política a creer que la tierra es plana. Es fundamentalmente antipolítico e irracional, y solo quiere ver arder a la vieja política. No tiene idea del principio de subsidiariedad, quiere cambios de izquierda, pero carece de herramientas cognitivas para percibir que la campaña de Parisi es de derecha. Tiene un comportamiento fuertemente sectario.

Se cree emprendedor, y lo reconocerás, ya que te dice “¿quieres ser tu propio jefe?, pregúntame cómo”.


Consentimiento para unas fiestas divertidas.

 CONSEJERIA: CONSENTIMIENTO PARA UNAS FIESTAS DIVERTIDAS Llegadas las fiestas de fin de año, varios se entusiasman con la idea de aprovechar...