Análisis de las elecciones del 21 de noviembre de 2021
Luego de las primarias, y teniendo más claro el panorama político de cara a las elecciones presidenciales de este domingo 21 de noviembre, como Tríalogos Subalternos hemos analizado el quehacer político semanalmente, desmenuzando programas, declaraciones, campañas, debates, etc.
La importancia del momento histórico que atravesamos como país, en el que no sólo está en juego quien gobernará los próximos cuatro años, sino que quien sea el próximo mandatario o mandataria, tendrá la tarea de poner en marcha la nueva constitución, nos ha motivado a realizar los últimos comentarios acera de quienes se postulan al sillón presidencial.
El niño árbol
 |
| Gabriel Boric |
Nunca fue santo de mi devoción.
Probablemente nunca lo sea. Pero ahí está, y es el único que ofrece cuidar el
germen del futuro, quizás lo único que importa a estas alturas: la nueva
constitución.
Su campaña en primera vuelta fue la del
joven aspirante agresivo que debía
demostrarse como alternativa a ese enorme monstruo político que es Jadue, y se
encontró con el más inesperado de los triunfos, incluso para él.
En la campaña, debió administrar el enorme
capital político que significó la alta participación de Apruebo Dignidad en
primarias, y su privilegiada posición en la convención, lográndose con relativo
éxito.
Siendo muy inteligente, logró leer el atributo
buscado por la ciudadanía gracias a la sensación de corrupción desatada, el
atributo ético.
Y el mayor ejemplo de ello, es el
sacrificio que hizo de Karina Oliva, quizás la carta más segura para llegar al
senado de su colectividad.
Mientras Apruebo Dignidad mantenga el
baremo que ha escogido para diferenciarse de la derecha y de la centro
izquierda, la moral y la ética, serán
una coalición política que encabece los nuevos tiempos. Cuando lo abandonen,
será su fin.
El votante de Boric: adultos y adultos jóvenes con acceso a la educación
superior. Somos quienes pudimos estudiar después de la revolución pingüina de
2006 y la revolución estudiantil de 2011, ya que el acceso y financiamiento a
la educación superior cambió tras estos eventos y por fin los hijos de los
excluidos pudimos estudiar.
Se trata de las personas que salieron a marchar en
2019, y tienen plena consciencia que la constitución del 80 es el último de los
horrocrux neoliberales, y que la nueva constitución debe asegurar un estado de
Bienestar de corte socialdemócrata y cambiar la matriz productiva
agroexportadora a una que cree productos de valor agregado, invirtiendo en I+D.
Planta árboles, es vegano, y carretea en Plaza Ñuñoa.
El tipo que no está de acuerdo con su
programa
 |
| José Kast |
José Kast nunca quiso ser presidente, nadie
lo esperaba, ni siquiera él. Lo que si buscaba, era convertirse en una alternativa real para
disputar el control de la derecha a Sebastián Piñera, quien la manejaría a
través de Sebastián Sichel.
Y gracias a los errores de cálculo de
Sichel, Kast se convirtió en una alternativa real, no sólo de encabezar a la
derecha durante el próximo cuatrienio, sino que de ponerse la banda
presidencial y llegar a La Moneda.
Por eso su programa presidencial es tan
débil, porque nunca aspiró a ganar la elección. Por eso, cuando Mosciatti se
refiere al programa de Kast como “hecho por un escolar", fue el comienzo
de su caída, que puede ser una anécdota de 4 puntos en las elecciones, o un
descalabro de 10 o 15 puntos que revivan a Sichel.
Todo ese nerviosismo quedó patente en el
último debate, en donde Macarena Pizarro y Gabriel Boric hicieron todo el país
se diera cuenta que Kast no manejaba su propio programa de gobierno.
Creo que llega, junto con Boric, al
balotaje. Aunque todo es tan líquido que no me atrevo a firmarlo.
El votante de Kast: es el evangélico que solo le interesa el sexo de
forma negativa; el nostálgico de la dictadura militar; el tipo de baja
educación que no tiene las herramientas cognitivas para discernir una noticia
verdadera de una fake new; es el neo-yanacona, de extracción popular baja y
media pero que a toda costa defiende los intereses de la élite: el empresario
que ve en Kast que seguirá usufructuando del Estado para asegurar ganancias mal
habidas; el inocente e ingenuo anarco-capitalista, que quiere acabar con el
Estado mientras el gran empresariado lo secuestra para asegurar sus ganancias
mal habidas.
En resumen, gente cuya felicidad se basa en hacer
infelices a los demás.
El tema de la (in)gobernabilidad
 |
Yasna Provoste Campillay
|
El problema en este caso no es Provoste en sí, quien ha jugado un papel discreto en la carrera presidencial, sino la coalición que la respalda. Su programa, no es un mal programa, pero peca de ser demasiado progre para el sector que representa. Por un lado la DC ha sido una permanente piedra de tope en el avance de las políticas que van en pro de los derechos de las mujeres, la comunidad LGBTIQA+, de la clase trabajadora, alineándose con la derecha en estas temáticas y en la defensa de los intereses de los grandes empresarios. Por otro lado, ella y su sector representan la vieja política, donde abundan los mismos nombres que hemos escuchado desde antes de la vuelta a la democracia. Dinosaurios políticos de los que la gente se cansó.
Yasna Provoste se consolidó como la carta presidencial de la centroizquierda luego de la puñalada que su sector le dio a quien había sido elegida por los militantes, Ximena Rincón. Esto es como cuando una mujer conoce a un hombre que está en una relación y éste le es infiel a su pareja con ella, si esa joyita de varón termina su relación luego de haber empezado otra, esa nueva mujer no puede esperar que no haga lo mismo con ella. La puñalada a Yasna ocurrió en forma de rechazo al 4° retiro. Si bien ella públicamente manifestó su apoyo a la iniciativa, no tuvo el peso necesario para alinear a su sector y conseguir los votos necesarios para su aprobación, lo que impidió que pudiera capitalizar en votos su actuación en el senado.
El votante de Provoste: logrará concentrar a esa porción de la centroizquierda
que añora los gobiernos de la Concertación y que intentó hacer cambios “a la
medida de la posible” para enamorarse del modelo neoliberal y profundizarlo.
Se toma sus copetes en el Liguria cantando a Inti
Illimani mientras rotea a los pobres.
(8) Quiero tener un millón de amigos (8)
Sebastián Iglesias Sichel
Sebastián Sichel es un actor político del partido que representa, dependiendo del partido al que se adhiera.
Entiende la política como un trabajo y los partidos políticos y sus coaliciones, como unidades de negocios. Va a desempeñar su trabajo, independiente del partido al que le toque gobernar.
Sebatián Sichel no es un ejemplo de un pobre que sufrió y que, mediante mucho esfuerzo, logró llegar a donde quería. El no es el ejemplo de la meritocracia.
Tampoco representa la gente que está aburrida de la burocracia del estado. Hay que dejarlo claro; Sichel es un político y pertenece a otra casta.
Precisamente, esa es la forma en la que ve la política la derecha: como una herramienta para controlar a la población que no estorbe a la productividad de nuestra economía descarnada.
La fuerza para decir que todo debe cambiar, excepto el modelo mismo, es lo que gusta a la población que sabe que las cosas deben ser distintas en este escenario, pero quiere conservar las desigualdades económicas y los privilegios de quienes son más ricos.
Sichel es la apuesta de la derecha que quiere recobrar gobernabilidad.
En realidad, Sichel es un buen actor. Sabrá representar el papel que el poder le ordene, pero no el poder popular.
El poder económico. Ese es el que le interesa.
El votante de Sichel: votará por él esa porción de la derecha que se siente
incómoda con los discursos impresentables e indefendibles de Kast.
Lamentablemente, la gente con cierto sentido del pudor y la vergüenza es la
menos en ese sector. Que esto último lo diga Evópoli, que nació para crear una
derecha liberal – liberal y diferenciarse de la UDI y ahora comprometen el
apoyo a Kast. Metieron todos sus principios en el saco del olvido porque solo
les interesa seguir siendo gobierno.
Si es hombre, va a la oficina con pantalones beige
dockers y camisas celestes arrow, y si es mujer, es inconfundible por la anorexia
y el koleston ultra rubio. Vive al lado de las poblaciones que odia, pero como
su conjunto dice “lomas de”, “alto de”, o “condominio”, piensa que pertenece a
esa élite que los desprecia.
A ambos no se
les entiende nada gracias a la forzada papa en la boca con la que hablan.
El Hijo Rojo
Eduardo Artés es un hombre de otro tiempo. Un nostálgico maoísta. Vive en un mundo en donde la Unión Soviética existe, o China aún no reformula su sistema económico con el Capitalismo de Estado.
Como todo hombre anclado en el pasado, no sabe hablarle a las personas de este tiempo. Su mensaje se circunscribe a quienes son como él, a sus adeptos. Para ellos es su mensaje, aquellos que se denominan como "la verdadera izquierda", y se sienten su reserva moral.
Claramente, tiene cero posibilidad de competir en el mundo real, su campaña es testimonial, porque no quiero pensar que es anecdótica.
El votante de Artés: amarillea a todo el mundo, y juega medir quien la
tiene más roja. Aún no se dan cuenta que la Guerra Fría terminó.
Su lema es “yo soy la verdadera izquierda”.
Hombre muerto caminando
 |
| MEO |
¿Por qué MEO, que probablemente tuvo los
mejores desempeños en los debates, no le ganará ni a Parisi?
MEO es un tipo preparado, asesora a
presidentes latinoamericanos, se mueve en las más altas esferas de la política latinoamericana.
Ese es su negocio.
Pero MEO no es nada más que él mismo, su
proyecto político nace y muere con él. ¿Quién acompaña a MEO? Exacto.
Votar por él, es perder el voto. Si se
fijan, está vez ni siquiera Karen está a su lado.
El votante de Marco Enríquez-Ominami: ¿Alguien votará por MEO?
Terraplanismo electoral
 |
| Franco Parisi |
El centro político se volvió antipolítico (diferente a ser apolítico). Tiene una rabia, un odio hacia lo político que lo único que quiere es votar por un candidato que exprese de forma manifiesta ese odio hacia lo político.
Ese candidato es Parisi, que, desde la derecha económica, se vende como el mesías antipolítico que aúna ese sentimiento de odio hacia lo político.
Al votante de Parisi, no le importa que Parisi plantee ideas de la derecha económica, de hecho lo ignora de forma supina. Tampoco le importan los aspectos éticos del candidato como los temas judiciales pendientes con su propia familia o con el colegio que administraba (fuerza colegas docentes), solo le importa que desde el discurso, Parisi le pega a los políticos. Y sólo desde el discurso, porque Parisi desea sentarse a la mesa de los políticos, por algo ha sido permanente candidato.
El votante de Parisi, es irracional, solo quiere vomitar odio a la clase política. Sigue fielmente a su líder, que es un candidato meme o un holograma. Su comportamiento es similar al miembro de una secta cuando su pastor o su gurú es atacado.
Parisi sacará entre 5 y 8 puntos. Los que serán determinantes en segunda vuelta para definir si Boric cuida a la nueva constitución o Kast la hostiga.
La educación cívica y ciudadana en las épocas de Pinochet y la Concertación fue tan asquerosamente mala, que nos jugamos el futuro de forma incierta por esta suerte de terraplanismo electoral que representa Franco Parisi.
El votante de Franco Parisi: Es el equivalente en política a creer que la tierra
es plana. Es fundamentalmente antipolítico e irracional, y solo quiere ver
arder a la vieja política. No tiene idea del principio de subsidiariedad,
quiere cambios de izquierda, pero carece de herramientas cognitivas para
percibir que la campaña de Parisi es de derecha. Tiene un comportamiento
fuertemente sectario.
Se cree emprendedor, y lo reconocerás, ya que te dice
“¿quieres ser tu propio jefe?, pregúntame cómo”.